Decía la canción de “Los Panchos”, Reloj no marques las horas porque mi tiempo
se apaga. Con esa misma banda sonora se levanta a diario alguno de nuestros
insignes concejales del equipo de gobierno, esperando la llegada de lo
inevitable, políticamente hablando, claro.
Sería uno de los primeros daños colaterales que
aparecerían como efecto secundario de la gestión, siempre dudosa, de nuestro
Ayuntamiento. Cómo no.
Y es que nuestro alcalde parece haber sido alumno
del mismísimo Pablo Iglesias, el socialista no, el de la coleta. Cada vez que
aparece en los medios de comunicación es para inyectar pequeñas dosis de
calmante en el ardiente ánimo de sus conciudadanos. Cuando la minería está cada
vez en un estado más crítico, y al borde del óbito, ahí está él, tras los pasos
de su mentora política, diciendo verdades. Sí, cuando se equivoca hasta dice
verdades y habla de la realidad, pero sólo eso, habla.
Y es que la palabra, como el papel, lo aguanta
todo. Aguanta promesas, palabras bonitas, demagogia en abundancia, verdades y
mentiras. Pero las palabras no son hechos. Y los hechos, no son todo lo buenos
que debieran.
Dice la convocatoria de las Subvenciones del Plan
Provincial de Cooperación Municipal 2016, publicada en el Boletín Oficial de la Provincia de León del 16
de marzo de 2016, que Villablino iba a recibir 240.000 euros. Se daba un plazo
para remitir cierta documentación. Eso son palabras.
Según la Comisión de Gobierno de la Diputación de León de
fecha 12 de abril de 2016, Villablino no recibe ni 1 euro. Eso son hechos. Más
qué hechos, desastres, chapuzas o una
muestra más de ineptitud.
Si no son capaces de traer dinero de la Diputación de León, que
muy bien vendría para mejorar nuestro municipio y hacerlo más atractivo a visitantes
y turistas, sin hablar de los beneficios para nuestra gente, ¿quieren decir que
están capacitados para negociar algo relativo al consumo de carbón autóctono
con una Consejería o un Ministerio?. Por favor, si se querían dedicar al humor
negro, aún están a tiempo de hacer monólogos por las cafeterías.
Y no es sólo el tema de las Subvenciones de la Diputación. La
temporada de Leitariegos se acabó, pero a nadie se le ocurre empezar a trabajar
en la próxima. La carretera de Leitariegos cada vez está en peores condiciones
pero tampoco le damos un toque a la
Junta de Castilla y León para que se acuerde del presupuesto
que tienen aprobado. El matadero continúa en el mismo estado deplorable con el
que comenzó el año. La cafetería del mercado de ganados continúa cerrada. La
vía verde cada vez tiene más vegetación y se encuentra en peores condiciones.
Las calles de Villablino continúan llenas de baches. Las malas hierbas se
apoderan de cada rincón de nuestro pueblo. ¿Seguimos?
Llevan un año y el tiempo, sigue pasando: tic,
tac, tic, tac…