martes, 10 de mayo de 2016

Tic, Tac, Tic, Tac, Tic, Tac….


Decía la canción de “Los Panchos”, Reloj no marques las horas porque mi tiempo se apaga. Con esa misma banda sonora se levanta a diario alguno de nuestros insignes concejales del equipo de gobierno, esperando la llegada de lo inevitable, políticamente hablando, claro.
Sería uno de los primeros daños colaterales que aparecerían como efecto secundario de la gestión, siempre dudosa, de nuestro Ayuntamiento. Cómo no.
Y es que nuestro alcalde parece haber sido alumno del mismísimo Pablo Iglesias, el socialista no, el de la coleta. Cada vez que aparece en los medios de comunicación es para inyectar pequeñas dosis de calmante en el ardiente ánimo de sus conciudadanos. Cuando la minería está cada vez en un estado más crítico, y al borde del óbito, ahí está él, tras los pasos de su mentora política, diciendo verdades. Sí, cuando se equivoca hasta dice verdades y habla de la realidad, pero sólo eso, habla.
Y es que la palabra, como el papel, lo aguanta todo. Aguanta promesas, palabras bonitas, demagogia en abundancia, verdades y mentiras. Pero las palabras no son hechos. Y los hechos, no son todo lo buenos que debieran.
Dice la convocatoria de las Subvenciones del Plan Provincial de Cooperación Municipal 2016, publicada en el Boletín Oficial de la Provincia de León del 16 de marzo de 2016, que Villablino iba a recibir 240.000 euros. Se daba un plazo para remitir cierta documentación. Eso son palabras.
Según la Comisión de Gobierno de la Diputación de León de fecha 12 de abril de 2016, Villablino no recibe ni 1 euro. Eso son hechos. Más qué hechos, desastres, chapuzas o una  muestra más de ineptitud.
Si no son capaces de traer dinero de la Diputación de León, que muy bien vendría para mejorar nuestro municipio y hacerlo más atractivo a visitantes y turistas, sin hablar de los beneficios para nuestra gente, ¿quieren decir que están capacitados para negociar algo relativo al consumo de carbón autóctono con una Consejería o un Ministerio?. Por favor, si se querían dedicar al humor negro, aún están a tiempo de hacer monólogos por las cafeterías.
Y no es sólo el tema de las Subvenciones de la Diputación. La temporada de Leitariegos se acabó, pero a nadie se le ocurre empezar a trabajar en la próxima. La carretera de Leitariegos cada vez está en peores condiciones pero tampoco le damos un toque a la Junta de Castilla y León para que se acuerde del presupuesto que tienen aprobado. El matadero continúa en el mismo estado deplorable con el que comenzó el año. La cafetería del mercado de ganados continúa cerrada. La vía verde cada vez tiene más vegetación y se encuentra en peores condiciones. Las calles de Villablino continúan llenas de baches. Las malas hierbas se apoderan de cada rincón de nuestro pueblo. ¿Seguimos?
Llevan un año y el tiempo, sigue pasando: tic, tac, tic, tac…