El verano acabó. Y como decía la
canción de Sabina, el otoño duró lo que tardó en llegar el invierno. Un otoño
atípico en todos los sentidos, en el meteorológico, en el político…
Resulta que nuestros dirigentes
locales llevan en sus sillones sentados desde junio y en 7 meses poco, o nada,
han hecho. De todo su elaborado programa electoral sólo han cumplido una cosa,
la verborrea descontrolada: mucho hablar y poco hacer.
Dentro de lo poco que han perpetrado,
se ha puesto fin a la “crisis del matadero”, una herencia recibida de manos del
anterior y “eficaz” equipo de gobierno, un regalo que supondrá un desembolso para los lacianiegos de 775.593
euros. ¿Por qué? Porque a nadie se le ocurrió que igual era bueno visitar de
vez en cuando el matadero. Porque nadie vio conveniente investigar a quién se
le había adjudicado. Porque para cuatro años que están ahí, para qué se van a
meter en problemas. Y porque les quedan grande el 80% de las cosas que hacen.
Desde Ciudadanos Laciana se
presentaron tres mociones. Hizo el mismo resultado que explicárselo a una
pared, porque seguimos teniendo una única ambulancia de urgencias, la
Vía Verde tiene el mismo estado lamentable
y el protocolo de actuación ante nevadas seguro que lo elaboran en un post-it el
primer día que nieve, así sobre la marcha.
Por aquello de las diferencias
entre cantidad y calidad, el segundo grupo político de la oposición sí que
tiene una depurada técnica en aquello de copiar y pegar. Y es que el bucle de
presentar las mismas mociones de la anterior legislatura con el único fin de
pasar una tarde amena y divertida, no creemos que sea la mejor manera de
defender los intereses de Laciana. No sabemos si resulta muy complejo adaptarse
a la realidad y, sobre todo, mantener un control sobre lo que se presenta. De
poco sirve presentar muchas mociones y olvidarlas en el momento de levantar la
sesión.
Lo que si nos llama poderosamente
la atención es la información que le llega al ciudadano de a pie. Veamos. Los
plenos no son emitidos a través de la emisora local ni siquiera en diferido.
Las actas de los plenos ya no se cuelgan en la web municipal. Y la prensa
escrita escribe cada día menos, eso sí, bajo la supervisión de algún líder
local experto en comunicación de masas y arengas varias, no vaya a ser que un
día un artículo realmente informe de algo sin confundir, quede archivado en
alguna hemeroteca y les pueda poner colorados en el futuro. Desde el principio
de la legislatura, las nubes del oscurantismo se ciernen sobre las cabezas del
gobierno local. Nos llamarán malpensados, pero es que la mujer del César,
además de ser honrada tiene que parecerlo y la clase dirigente hace muy poco
por cambiar esta situación. La transparencia que algunos pregonan es algo
demasiado etéreo y teórico.
Así acaba el 2015. Casi tan mal
como comenzó. Veremos qué nos depara el 2016: presupuestos para comenzar el año
con buen pie, negociaciones con el comité de empresa sobre si los trabajadores
municipales podrán seguir cobrando, o no, sus nóminas, alquiler del matadero y
poco más. Esperamos equivocarnos. Esperamos que el año nuevo les traiga ganas
de luchar por Laciana, de moverse y de trabajar, no de salir en la foto y
buscar la comodidad en algún despacho de la capital. Tienen áreas en las que
dedicar su tiempo. Leitariegos y Turismo, son las dos palabras sobre las que se
debe articular el futuro de Laciana. Pero claro, hay que moverse, reunirse,
hablar, contar con la oposición, contar con los ciudadanos y las plataformas.
Ciudadanos Laciana tiene la
intención de continuar apostando por la Estación de Esquí Valle de Laciana – Leitariegos,
como ha venido haciendo en este año, con la implicación y voluntad de nuestro
Diputado Provincial, el trabajo incansable de nuestra Concejal y la ilusión de la Plataforma Leitariegos
Existe. Queremos que Laciana no caiga en el olvido, por eso invitamos a la
ciudadanía a que participe en la vida política, que se informe, que pregunte,
que acuda a los plenos, que nos haga propuestas. El esfuerzo de todos y la
ayuda de cada uno, darán sus frutos.
Felices Fiestas.



