domingo, 26 de julio de 2015

El voto de calidad

La Real Academia Española define el totalitarismo como un régimen político que ejerce fuerte intervención en todos los órdenes de la vida nacional, concentrando la totalidad de los poderes estatales en manos de un grupo o partido que no permite la actuación de otros partidos. Si en la anterior definición sustituimos nacional  por local, y estatales por locales, obtenemos la definición del régimen político que predomina en el Ayuntamiento de Villablino.

El viernes, 24 de julio de 2015, a las 10 horas y con carácter extraordinario tuvo lugar el segundo asalto político de la legislatura. El orden del día, muy emocionante: presupuestos, matadero y retribuciones de miembros corporativos, amén de la aprobación del borrador del acta de la sesión anterior y el convenio con la Junta Vecinal de Caboalles de Abajo.

Antes de abordar lo acontecido en el pleno, no se antoja como precisamente recomendable la aprobación de los presupuestos de forma rápida y chabacana. No es de recibo que, a 12 días del primer pleno ordinario se debata un asunto de tan elevada trascendencia. Si a ello añadimos el pequeño goteo de datos que nuestro equipo de gobierno facilita a la oposición y lo unimos al escaso lapso de tiempo para estudiar la información, sólo se nos ocurre una cosa: ¿qué se traen entre manos?

Cuando hay que aprobar algo cuyas consecuencias, positivas o negativas, van a influir de forma directa sobre nuestro Ayuntamiento y nuestros Ciudadanos, entendemos que no se debe escatimar en tiempo para estudiar, datos para comparar, preguntas que hacer. Pues nuestros “próceres” locales no opinan lo mismo. Se trata de un “aquí te pillo, aquí te mato”, sin tiempo para reaccionar, no vaya a ser que se revuelva demasiado, y salga a la luz lo que no quieren que salga. Algo tiene que haber, porque otra explicación racional no encontramos.

Claro, cuando llegamos a la votación y se hace valer el voto de calidad del alcalde, por empate técnico, ya se esboza el régimen de gobierno que nos espera en los próximos 4 años.

Seguimos con el matadero. La incompetencia local nos lleva a una situación dramática, de tener que asumir la deuda con la Seguridad Local del concesionario del matadero municipal. Desde 2005, ¿a ninguna mente despejada de los diferentes equipos de gobierno se le ocurrió exigir el cumplimiento en el contrato o en los pliegos de licitación?, ¿no se hizo ninguna visita de inspección?, ¿no se pidieron los informes mensuales y anuales que el contratista estaba obligado a facilitar? Es evidente que la respuesta a todas estas preguntas es negativa: es mejor ver pasar los días, no complicarse la vida. Entendemos que hay que remediar cuanto antes esta situación, porque si lo poco que tenemos nos lo van a quitar por la profunda dejadez de los gobernantes, esto no va a acabar bien.

Y ya la gota que colma el vaso. Una vez más las formas de nuestro regidor dejan bastante que desear, y es que aprobar las retribuciones de los miembros corporativos por razones o por lo que rima, sin esperar el informe de secretaría solicitado por la oposición acerca de la conveniencia, o no, de aplicar el voto de calidad sobre un asunto en el que el propio alcalde está directamente implicado nos parece un insulto, tanto al resto de miembros corporativos como al resto de los ciudadanos. ¿No podía esperar el señor alcalde a que el secretario haga su trabajo? A lo mejor es que se conoce la legislación al dedillo y sabe lo que está bien y lo que está mal. Y si no lo sabe, lo inventa, que para eso es el “líder todopoderoso”.

Empiezan la legislatura con verdades a medias, y la continúan con unas mañas impropias de las siglas que dicen representar, aunque queda patente que esas siglas poco, o nada, les dicen. Tienen su propia forma de pensar, de gobernar y de seguir enterrando el Valle de Laciana en una fosa cada vez más profunda. Sigan así, que harán historia.

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