La Real Academia
Española define el totalitarismo como un régimen político que ejerce fuerte intervención en todos los órdenes de
la vida nacional, concentrando la totalidad de los poderes estatales en manos
de un grupo o partido que no permite la actuación de otros partidos.
Si en la anterior definición sustituimos nacional
por local, y estatales por locales, obtenemos la definición del
régimen político que predomina en el Ayuntamiento de Villablino.
El viernes, 24 de julio de 2015, a las 10 horas y con carácter
extraordinario tuvo lugar el segundo asalto político de la legislatura. El
orden del día, muy emocionante: presupuestos, matadero y retribuciones de
miembros corporativos, amén de la aprobación del borrador del acta de la sesión
anterior y el convenio con la Junta Vecinal
de Caboalles de Abajo.
Antes de abordar lo acontecido en
el pleno, no se antoja como precisamente recomendable la aprobación de los
presupuestos de forma rápida y chabacana. No es de recibo que, a 12 días del
primer pleno ordinario se debata un asunto de tan elevada trascendencia. Si a
ello añadimos el pequeño goteo de datos que nuestro equipo de gobierno facilita
a la oposición y lo unimos al escaso lapso de tiempo para estudiar la
información, sólo se nos ocurre una cosa: ¿qué se traen entre manos?
Cuando hay que aprobar algo cuyas
consecuencias, positivas o negativas, van a influir de forma directa sobre
nuestro Ayuntamiento y nuestros Ciudadanos, entendemos que no se debe escatimar
en tiempo para estudiar, datos para comparar, preguntas que hacer. Pues
nuestros “próceres” locales no opinan lo mismo. Se trata de un “aquí te pillo,
aquí te mato”, sin tiempo para reaccionar, no vaya a ser que se revuelva
demasiado, y salga a la luz lo que no quieren que salga. Algo tiene que haber,
porque otra explicación racional no encontramos.
Claro, cuando llegamos a la
votación y se hace valer el voto de calidad del alcalde, por empate técnico, ya
se esboza el régimen de gobierno que nos espera en los próximos 4 años.
Seguimos con el matadero. La
incompetencia local nos lleva a una situación dramática, de tener que asumir la
deuda con la Seguridad Local
del concesionario del matadero municipal. Desde 2005, ¿a ninguna mente
despejada de los diferentes equipos de gobierno se le ocurrió exigir el
cumplimiento en el contrato o en los pliegos de licitación?, ¿no se hizo
ninguna visita de inspección?, ¿no se pidieron los informes mensuales y anuales
que el contratista estaba obligado a facilitar? Es evidente que la respuesta a
todas estas preguntas es negativa: es mejor ver pasar los días, no complicarse
la vida. Entendemos que hay que remediar cuanto antes esta situación, porque si
lo poco que tenemos nos lo van a quitar por la profunda dejadez de los
gobernantes, esto no va a acabar bien.
Y ya la gota que colma el vaso.
Una vez más las formas de nuestro regidor dejan bastante que desear, y es que
aprobar las retribuciones de los miembros corporativos por razones o por lo que
rima, sin esperar el informe de secretaría solicitado por la oposición acerca
de la conveniencia, o no, de aplicar el voto de calidad sobre un asunto en el
que el propio alcalde está directamente implicado nos parece un insulto, tanto
al resto de miembros corporativos como al resto de los ciudadanos. ¿No podía
esperar el señor alcalde a que el secretario haga su trabajo? A lo mejor es que
se conoce la legislación al dedillo y sabe lo que está bien y lo que está mal.
Y si no lo sabe, lo inventa, que para eso es el “líder todopoderoso”.
Empiezan la legislatura con
verdades a medias, y la continúan con unas mañas impropias de las siglas que
dicen representar, aunque queda patente que esas siglas poco, o nada, les
dicen. Tienen su propia forma de pensar, de gobernar y de seguir enterrando el
Valle de Laciana en una fosa cada vez más profunda. Sigan así, que harán
historia.